Mala praxis médica del Hospital Parc Taulí y responsabilidad patrimonial de la administración sanitaria

No se siguió el protocolo médico elaborado por el propio centro asistencial

La omisión de determinadas pruebas diagnósticas privó a la paciente de la oportunidad de evitar su muerte

Infracción de la lex artis y pérdida de oportunidad en la recidiva de un tumor

Nuestra clienta tenía 61 años cuando fue diagnosticada en el Hospital Mutua de Terrassa, de un adenoma velloso con foco de adenocarcinoma in situ.

Fue derivada al Hospital Parc Taulí de Sabadell para valorar la posibilidad de realizar una microcirugía endoscópica transanal (TEM). Una vez realizado el estudio se supo que era un tumor de recto en estadio T1 N0 y sin evidencia de metástasis a distancia.

Se practicó resección de la lesión residual mediante microcirugía endoscópica transanal (TEM) sin incidencias.

Fue durante el seguimiento postoperatorio, cuando apareció una estenosis (estrechez) y únicamente se hizo una endoscopia con biopsia, que no evidenció presencia de células malignas. Sin embargo, 28 meses después de la operación, no se realizó ninguna otra endoscopia digestiva con biopsia, ni exploración radiológica de la pelvis (tomografía computarizada o resonancia magnética), incumpliendo lo que establecía el protocolo de la Unidad de Cirugía general y aparato digestivo del propio Hospital Parc Taulí, sin causa suficiente para apartarse. Este hecho fue reconocido en el juicio incluso por el perito de la parte demandada, Sr. Vergé, que afirmó sin pudor, que “los protocolos son orientativos y se hacen para saltárselos”. El Protocolo médico confeccionado pero, como indicó la Magistrada, debe considerarse lex artis en el presente caso, al ser el facultativo dr. Xavier Serra, coautor del mismo, responsable del seguimiento de la paciente y ser el instrumento marco con el que se orientan la totalidad de intervenciones TEM en el Hospital Parc Taulí de Sabadell.

Finalmente fue el Hospital de Terrassa quien, después de realizar precisamente una resonancia magnética, diagnosticó un tumor en estadio T4 para presentar metástasis hepáticas a distancia, que, tras una colostomía y una intervención hepática, se declaró a la paciente afecta de enfermedad oncológica hepática irresecable y no tributaria de resección quirúrgica.

Nuestro perito, concluyó que: “el diagnóstico precoz hubiera permitido un tratamiento con mayores probabilidades de éxito, porque en la etapa IV, la supervivencia a los cinco años es de tan sólo el 12%, mientras que las supervivencias cuando no hay ha diseminación a distancia, son alrededor del 80%. Según cita en su informe, la supervivencia después de cuatro años de seguimiento, después de extirpación endorectal, es del 96%.”

Ante la recurrente alegación de la Administración sanitaria que la obligación de la Administración es de medios y no de resultado, la Magistrada dictó una Sentencia parcial estimatoria, condenando al Servicio Catalán de la Salud y al Hospital Parc Taulí de Sabadell y afirmó lo siguiente: “Ciertamente, no se puede afirmar que, si se hubiera hecho todas las biopsias o algún control por diagnóstico por la imagen o exploraciones radiológicas, se habría podido evitar la colostomía, la metástasis y la muerte posterior de la paciente. Pero es aquí donde entra en juego la doctrina de la pérdida de oportunidad, puesto que la omisión de determinadas pruebas diagnósticas ha privado a la paciente de la oportunidad de recibir una asistencia médica correcta que hubiera podido evitar su muerte.

Se acompaña la sentencia dictada en Primera Instancia del caso por si es de su interés, la cual informamos que ha sido recurrida por ambas partes.