La siniestralidad en las carreteras en 2022 supera los niveles prepandemia
Según la DGT, el total de muertes a la carretera el 2022 es de 1.145 personas. Esto supone un incremento del 4% o de 44 personas respecto el año 2019. El número de siniestros mortales también ha aumentado; de 1007 en 2019 a 1042 en 2022. Es decir, 3 muertos cada día del año de media.
Más preocupante es que en 2022 se ha roto la tendencia iniciada en 2019 por la cual había un descenso de muertes respecto al año anterior. Según el ministro del Interior, la siniestralidad ha vuelto a los niveles de los años 2013 a 2017.
Atendiendo al tipo de carretera, la siniestralidad en 2022 se ha visto incrementada en un 5% a las carreteras convencionales, hasta los 833 muertos, y en un 3% a las autopistas y autovías, donde la cifra de muertes ha sido de 312.
Por franjas de edad, el incremento más significativo del número de muertos con relación al 2019 ha estado entre los 55 y 64 años, en un 23%.
Algunos expertos en movilidad proponen cambios en los mecanismos de prevención de accidentes de la DGT como:
- Reducir el límite de velocidad a partir del cual se sanciona con pérdida de puntos en vías interurbanas, de forma que pérdida de puntos tenga lugar cuando en vías de 120km/h se sobrepasaran los 146km/h en vez de 151km/h como se prevé actualmente; y cuando en vías de 90km/h se sobrepasen los 115km/h, en vez de 120km/h como se prevé actualmente. La velocidad excesiva es una de las principales causas de siniestralidad, pues a mayor velocidad menor control se tiene del vehículo y más aumenta la probabilidad de que se produzca un siniestro. Reducir el límite de velocidad a partir del cual se sanciona con la disminución de puntos contribuiría a reducir el número de accidentes.
- Cambiar la ubicación de los radares y situarlos en curvas, en vez de en rectas, pues tienden a producirse más siniestro en las primeras.
- Mejorar la formación y concienciación viaria, pues se ha demostrado que es más útil que las sanciones.
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Fomentar que la DGT tome decisiones mediante un sistema de gobernanza que tenga en cuenta las opiniones de expertos y asociaciones de la sociedad civil, que son las que viven el día a día de los siniestros de tráfico y sus consecuencias.




